Eat, pray, love

eat pray llove

Título : Eat, pray, love

Título en español: Comer, rezar, amar

Autora: Elizabeth Gilbert

Género: Novela autobiográfica

 

Con un poco más de 30, Elizabeth tiene lo que toda mujer debería querer; un esposo, una carrera exitosa y un país acogedor. Mas lejos de estar feliz Liz se siente sobrecogida por su matrimonio , el miedo a llenarse de hijos y convertirse en la típica ama de casa estadounidense preparando cenas y lavando platos. La historia comienza una vez que Liz se da cuenta de que no es feliz y decide divorciarse para luego emprender un viaje, que durará más menos un año, por Italia, India e Indonesia respectivamente. La razón del singular título de la novela es que en Italia le da rienda suelta a su apetito probando y compartiendo con el lector su impresión sobre la diversa culinaria italiana. En la India se retira a un ashram ( monasterio indio donde conviven un guía espiritual y sus discípulos) donde pretende encontrarse a sí misma y la razón de su existencia y por último en Bali, Indonesia, podrá encontrar a su “media naranja”.

El libro ha sido ampliamente criticado de la forma más negativa; en este caso me permito discrepar con muchas de estas opiniones. Puedo reconocer que es una novela no ficticia en la cual la protagonista es la propia autora, más eso no la hace un ser egocéntrico, si cada uno de nosotros escribiera sobre nuestras propias experiencias podría sonar egocéctrico también, pero ese es el estilo de la novela. Ha sido también criticada por solamente representar una cara simplista de la miseria humana, en el caso de Gilbert ella describe su profunda depresión luego de su divorcio; no me parece que un divorcio sea el fin del mundo pero respeto que la autora lo viera de esa manera, es muy difícil para un escritor resumir los problemas del mundo en una sola novela, y honestamente, si quisiera amargarme la existencia no leería novelas, vería las noticias por la noche y con eso basta. No siempre el objetivo de la literatura tiene que ser plasmar los problemas cotidianos de todos, a veces una visita a la India nos puede hacer soñar con vivir lo que la autora vivió en el mencionado templo.

En la primera sección, Italia, me pareció muy bien que la autora, a pesar de estar hablando sobre ella misma, tocó el tema de su divorcio con mucho tacto, el lector nunca sabe qué fue lo que realmente pasó, y la verdad es que no era el objetivo del libro. Como buena tragaldabas me agradó que diera referencias de sus experiencias culinarias y compartiera algo tan simple como es el placer de comer bien.

La segunda sección( India) fue una de mis favoritas, tal vez porque me identifico con la búsqueda espiritual de Gilbert , pero reconozco que para el que nunca ha hecho meditación o yoga puede ser un tanto tediosa. De todas maneras considero que está escrita de una forma amena y fácil de leer.

La tercera y última parte el libro; en Bali, Indonesia, me gustó muchísimo, el personaje de Ketut, el alegre indonesio que a pesar de haber sido separado de su esposa luego del ataque del 9 de septiembre, mantiene su carácter afable y le da un toque de alegría casi al final del libro, fue uno de mis favoritos.

A pesar de que me gustó mucho la novela, y la recomendaría por encima de cualquier libro de autoayuda, no le doy el  máximo puntaje pues, señores, la literatura está por encima de todo, y a esto le falta mucho para ser un género reconocido y que rompa esquemas literarios, es una historia que podría haber escrito cualquiera que hubiera tenido la misma oportunidad que la autora de “perderse” un año de todas sus responsabilidades y escribir lo lindo que fue. No obstante es un buen libro para una tardecita de domingo donde los ánimos están por el suelo y queremos leer algo sin pensar mucho en el mensaje.

CALIFICACIÓN: EstrellaEstrellaEstrellaEstrella